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Las vulnerabilidades que nos deja el Black Friday

  • Última actualización
    25 noviembre 2025 05:20

Hace ya tiempo que costumbres anglosajonas han pasado a ser parte de nuestro acervo cultural. Hemos asumido como propio el Black Friday, y todo lo que ello conlleva. Aunque el e-commerce era una tendencia al alza antes de 2020, la COVID-19 convirtió este modo de consumo en algo que ha venido para quedarse. Pero ese comercio electrónico no vino solo. De igual manera que crece el e-commerce, lo hacen las ciberestafas.

Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), durante 2024 se gestionaron en España 97.348 incidentes de ciberseguridad, un 16,6% más que el año anterior. El fraude online, el phishing, el robo de credenciales y la suplantación de identidad continúan situándose entre los incidentes más comunes. De todos los casos, más de dos tercios afectaron a ciudadanos, mientras que el resto se produjo en empresas de todos los tamaños, incluidos autónomos, pymes y grandes organizaciones. Y la cosa va a más. Los ciberataques han aumentado alrededor de un 35% en lo que va de año, con una media de más de 45.000 ataques diarios dirigidos contra organizaciones en España.

La logística no es ajena a esta situación. La irrupción de las nuevas tecnologías y los procesos de transformación digital en los que está inmerso el sector ha permitido una mayor eficiencia y agilidad, una mayor capacidad de respuesta ante imprevistos en la cadena de suministro y una mayor capacidad de predicción. Sin embargo, la cruz de todo esto es que la logística también se ha convertido en un campo abonado para los ciberataques. De hecho, el sector ha sufrido a lo largo de este año un total de 1.585 ataques de media a la semana, de los que un 25% son internacionales, según datos dados a conocer en la última jornada organizada por la Cátedra de Ciberseguridad INCIBE-UPV.

Los ciberataques que sufre el sector logístico siguen en aumento

Nadie duda ya de que un operador logístico -sea pyme o gran multinacional- va a sufrir en algún momento de su trayectoria un ciberataque. La cuestión es si sus defensas cibernéticas estarán preparadas para detener ese ataque. Hoy día, la principal vulnerabilidad tiene que ver de manera directa con el factor humano, aunque no es la única. Sistemas sin actualizaciones, falta de protocolos de seguridad en proveedores, o dispositivos sin cifrado ni autentificación dejan la puerta abierta a ataques.

Hoy día, el dato se ha vuelto uno de los componentes más importantes que engrasa la cadena logística y, a tenor de cómo evoluciona el sector, se va a convertir en la esencia del negocio. La ciberseguridad será la piedra angular de la actividad logística en los próximos años, si no lo es ya. Y la solución no está solo en invertir en nuevas medidas de seguridad -que también-, sino en contar con personal especializado y cualificado que sepa hacer frente a este nuevo reto, que sepa proteger los flujos de información que crecen de manera exponencial y que permiten que esa cadena logística esté engrasada y funcionando sin detenerse un momento. Y para contar con ese personal, la formación es fundamental. Si bien es cierto que la oferta formativa especializada incluye cada vez más parámetros que tienen que ver con esos procesos de transformación digital, lo cierto es que la velocidad a la que avanzan estas nuevas tecnologías obliga al sector a ponerse las pilas. ¿Es suficiente la oferta formativa actual? ¿Está el sector logístico preparado para las nuevas amenazas digitales que se ciernen sobre las cadenas de suministro? Y, sobre todo, ¿cuáles serán las consecuencias del próximo ataque? Nos preocupa saber la respuesta a la tercera cuestión, pero no llegaremos a obtenerla si no respondemos con honestidad a las dos primeras.