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Outsiders del Black Friday

  • Última actualización
    20 noviembre 2025 05:20

Confieso que hace ya bastantes años vivía tremendamente feliz cuando ni el Black Friday, ni el Cyber Monday, ni el 11 del 11, ni cosas así anticipaban en mí los deseos o necesidades irrefrenables de lanzarme a un consumismo frenético y sin sentido.

Mi ignorancia, o alejamiento voluntario, de las tendencias del consumo, me llevaba a vivir unos días previos a los Reyes Magos con cierta inquietud por encontrar el regalo adecuado y, como mucho, a unas rebajas posteriores en las que trataba de cazar, casi siempre sin éxito, aquello que realmente deseaba, pero a un precio menor. Y así iba dando vueltas mi vida, sin más.

Conocer el sector me llevó a comprender que si en el mes de diciembre se iba a consumir turrón, la campaña de importación de determinados productos se tenía que hacer unos meses antes manejando las previsiones en función de las ventas del año anterior. Así, recuerdo titulares de buques que llegaban al puerto en el mes de octubre con cargamentos de nueces para la campaña de Navidad y me resultaba flipante... ya ven lo que genera la ignorancia.

Todo se ha transformado. El consumo se ha globalizado y todo se ha dinamitado. Las previsiones y la anticipación de pedidos no solo se han mantenido, sino que se han multiplicado en función de las fechas señaladas que nos han ido imponiendo con el paso del tiempo. Porque no todo se reduce a los meses de noviembre y diciembre, sino que esas fechas tan señaladas se van distribuyendo por todo el calendario sin piedad y, casi todas ellas, requieren de un esfuerzo logístico por parte de clientes, vendedores y, por supuesto, gestores de transporte.

La logística casi siempre está detrás de lo que funciona bien

Nuestro sector es ágil y está perfectamente capacitado para “anticiparse a las anticipaciones” de sus clientes. De hecho, la celebración de los Black, Cyber y derivados solo son posibles gracias a la profesionalidad de nuestro sector que responde con eficiencia a las cada vez superiores exigencias de sus clientes.

Pero no pasa nada porque yo ya tengo claro que si no compro en la temporada del Black Friday (qué mentira por cierto lo del “Friday”), estoy haciendo el tonto y tirando mi dinero por no haber anticipado mis ansias. Lo he asumido, seré un “outsider” del Black Friday y tendré que soportar estoicamente los insultos que me van a llegar por no estar en el rebaño.

Ahora bien, ya que no pienso disfrazarme de lagarterana y por si estos días me ven por alguna tienda cargado de bolsas y paquetes, les diré que yo, por no hacer un feo a mis grandes amigos profesionales del sector logístico que han estado trabajando a destajo para que todo esté en tiempo y en cantidades suficientes, igual soy capaz de hacer alguna excepción y me lanzo sin medida a anticipar eso de las compras navideñas. Pero repito, no lo haré por mí, solo por ellos...

Fuera bromas. Volvemos al discurso de siempre, pero es que la logística casi siempre está detrás de lo que funciona bien y eso es algo de lo que debemos sentirnos bien orgullosos. Cada vez que recibimos un paquete en tiempo, cuando nos sorprendemos por los tiempos de entrega, cuando todo parece tan fácil que solo tenemos que hacer un par de clics, no podemos más que felicitarnos porque esa cadena de suministro ha funcionado como debe y de eso, no tengan ninguna duda, somos en parte responsables. Claro que sí.