De la mano de su presidente y de su director, PortCastelló presentó la pasada semana las líneas de su Plan Estratégico 2025-2030, el documento maestro que ha de servir para llevar sobre raíles la gestión de los próximos años en el recinto de la capital de La Plana Alta.
La presentación del Plan brilló por sí misma porque se apoyó en cuatro pilares absolutamente necesarios y fundamentales en cualquier puesta en escena de este tipo.
Por un lado, el tándem Rubén Ibáñez-Manuel García tuvo el acierto suficiente como para plantear una propuesta ambiciosa, técnica y no exenta de retos profesionales que van a ser compartidos con los agentes portuarios; de hecho, como segundo hito, cabe destacar la magnífica asistencia de los profesionales de la comunidad logístico-portuaria, perfectamente conscientes de que el Plan les implica y aplica como parte indisoluble del futuro de PortCastelló.
En tercer lugar, la transparencia y la sinceridad se abrieron paso para presentar un futuro ambicioso que va a exigir un sobreesfuerzo económico, financiero, social y de gestión para poder afrontar en paralelo el “pago obligado” de inversiones en infraestructuras que, aunque cuelguen del mismo ministerio, no son específicamente portuarias.
Finalmente, la presentación guardó un papel protagonista para las personas, no solo para los ya citados miembros de la comunidad portuaria, sino para todas aquellas que han intervenido en la elaboración del Plan y todas las que van a ser partícipes y protagonistas de la implementación del mismo.
El Plan Estratégico se ha dibujado en un mapa estratégico con tres grandes ámbitos de actuación: sostenibilidad económica y competitiva, compromiso ambiental y social, y gestión eficiente. Tiene diez objetivos estratégicos que derivan en 34 planes de acción que, a su vez, se desgranan en 81 objetivos operativos. Del cumplimiento y evaluación del mismo se encargarán hasta 92 indicadores clave de rendimiento.