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Seamos como Borges

  • Última actualización
    02 marzo 2026 05:20

“Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones”. Nada mejor que esta frase de José Luis Borges para resumir lo que puede dar de sí el I Congreso Nacional del Sector Portuario, que abre sus puertas hoy en Valencia.

Empecemos, si les parece, con una obviedad. Este congreso va a servir para poner encima de la mesa los principales retos a los que se enfrenta el ecosistema portuario español y, si es posible, buscarles una solución. Si, como decía el gran Borges, hay un solo congresista que cambia sus prejuicios y posición predeterminada en función de argumentos y datos contrastados, la cita ya habrá valido la pena. El programa del Congreso se estructura sobre grandes temas como la geopolítica y el inestable contexto internacional, la seguridad, la sostenibilidad, modelos de negocio, presente y futuro en la prestación de servicios portuarios, procesos de transformación digital, etc.

Sin embargo, debajo de estos grandes ejes temáticos subyacen otros desafíos que no pueden dejarse sin respuesta si de verdad queremos sentar las bases de lo que será el sistema portuario del futuro. A lo largo de las siguientes páginas de esta edición especial de Diario del Puerto hemos recogido el sentir de cada uno de los eslabones de la cadena de valor portuaria, sus reivindicaciones, pero también sus temores, y sus preocupaciones. Y aunque la idiosincrasia de cada actividad y servicio les hace demandar cosas muy diferentes, es sorprendente lo mucho que tienen en común.

En líneas generales, todos se sienten escuchados por la Administración Pública, representada en este caso por las Autoridades Portuarias, Puertos del Estado e incluso el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Sin embargo, y a pesar de que existe esa interlocución, todas reclaman ser escuchadas de verdad. A los profesionales del sector portuario no les basta sólo con reuniones y grupos de trabajo, demandan algo más: demandan que sus propuestas y reivindicaciones se plasmen en documentos de trabajo y en protocolos de actuación. Por eso, muchas de esas asociaciones demandan también estar presentes en los Consejos de Administración de las Autoridades Portuarias, porque entienden que ese es el foro donde deben ser escuchados y donde pueden aportar su experiencia para lograr un modelo portuario aún más eficiente y competitivo que el actual.

Es imperativo encarar este Congreso con la suficiente capacidad como para cambiar de opinión

Todos coinciden también en señalar el impacto que está teniendo el régimen de comercio de derechos de emisión, o si lo prefieren ETS. Menos buques en los puertos españoles supone menos trabajo para prácticos, remolcadores, amarradores, consignatarios, estibadores, terminales, transportistas, transitarios y representantes aduaneros, pero también menos recursos para las Autoridades Portuarias. Y, no lo olvidemos, supone un mayor coste logístico y, por tanto, un mayor precio a pagar por el consumidor final, es decir, todos nosotros.

Y como era de esperar, a nadie le ha hecho ninguna gracia el último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que pone en duda que el sistema actual fomente la libre competencia en la prestación de algunas servicios portuarios. No está en el programa oficial del Congreso, pero sin duda será uno de los temas de los que más se hablará estos días.

Es imperativo, por tanto, encarar este Congreso como lo haría Borges, con la suficiente capacidad como para cambiar de opinión. Eso significará que ha habido escucha activa, primer paso para poder mejorar las cosas.