No nos podemos quedar quietos. La inactividad y el letargo, que para muchos es un estado natural, es para nosotros un grave problema. Tenemos la necesidad de movernos y de buscar nuevas perspectivas, enfoques que nos ayuden a ver el panorama desde un ángulo muy diferente.
Como nos gusta reconocer en Grupo Diario, somos nuestros críticos más feroces y tratamos de huir de la autocomplacencia a través de un sistemático y recurrente sistema de revisión de nuestros productos.
No tengo ninguna duda de que esta es precisamente una de las claves de que después de casi 28 años (la semana que viene celebramos nuestro cumpleaños) sigamos trabajando con ese mismo espíritu crítico y con ganas de incorporar novedades.
No tenemos miedo a equivocarnos. A lo largo de todos estos años hemos hecho casi de todo y de la misma forma que hemos generado un producto porque nos parecía especialmente interesante, lo hemos descartado tiempo después porque no ha tenido la acogida que todos esperábamos o porque, sencillamente, hemos mejorado otro y ha dejado de tener sentido.
Nos gusta trabajar pensando siempre en todas las personas que están al otro lado: todos ustedes que nos siguen fielmente, nos leen y nos exigen productos de calidad. No sabemos hacer las cosas de forma diferente y el día que comiencen a girar las tornas será que nos estamos desviando del camino.
La edición de Diario del Puerto que hoy tienen en sus manos, el número 6.685 (que se dice pronto), es un tanto especial para nosotros. Los más astutos ya habrán advertido que la edición en papel tiene un aspecto “diferente” o que ha caído en manos de algún diseñador que ha considerado que debíamos dar un pequeño salto para actualizar elementos.
Efectivamente, nuestro querido Ximo Lacámara, jefe de Diseño y Maquetación de Grupo Diario, se ha armado de paciencia para hacernos ver que debíamos hacer un pequeño lavado de cara a nuestra publicación señera. Tal y como hemos ido haciendo en estos últimos meses con el resto de publicaciones no diarias.
Como les decía, no estamos hablando de un rediseño integral, sino más bien de la transformación de algunos elementos para conseguir una publicación más vistosa, legible y adaptada a la actualidad. Poco a poco, conforme avancen las ediciones, irán descubriendo algunos de esos cambios en la forma que persiguen presentar un mejor escaparate para el fondo. Mejoramos y actualizamos el continente para darle un mayor brillo al contenido.
Y nos da igual si el papel pudiera tener un futuro incierto o si las tendencias actuales del periodismo mundial y universal son estas o aquellas. Creemos en Diario del Puerto y apostamos por él, como siempre, con la máxima honestidad, profesionalidad y respeto hacia sus lectores.
Les avanzamos que esta pequeña transformación no es más que la punta de un iceberg que poco a poco va a ir emergiendo. Les tendremos puntualmente informados.