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Suez tendrá que esperar... o no

  • Última actualización
    05 diciembre 2025 05:20

Una información de la Autoridad Portuaria del Canal de Suez sobre el posible regreso de los buques de Maersk a la ruta del Mar Rojo, seguramente interesada y a destiempo, levantó la pasada semana un revuelo casi equivalente al que formaría el anuncio del posible fichaje de Lamine Yamal por el PSG. Ya saben.

El caso es que a la naviera danesa le faltó tiempo para salir a la tarima y matizar esa información asegurando que ante la situación inestable que todavía se vive en la zona y “dado que la seguridad de la tripulación, los buques y la carga sigue siendo nuestra máxima prioridad, actualmente no tenemos un calendario concreto para modificar la red Este-Oeste de Gemini para navegar por el Mar Rojo”. Y punto.

Sorprende, y mucho, que la noticia saltara oficialmente desde la propia autoridad portuaria (todavía la pueden consultar en su página web) y que lo hiciera tras la firma de un acuerdo de colaboración estratégico entre la naviera y la institución portuaria en la que estuvieron presentes el presidente y director general del Canal de Suez y el CEO de A.P. Moller-Maersk Group, a quien precisamente se atribuyeron las declaraciones que acompañaban el anuncio.

En la nota no solo se hablaba del regreso de los buques de Maersk a la ruta del Mar Rojo este mes de diciembre, sino que además se aseguraba que la próxima naviera en hacerlo iba a ser CMA CGM, lo que iba a generar una nueva reconfiguración de las grandes rutas interoceánicas. La naviera francesa, por lo menos hasta la fecha, no se ha pronunciado al respecto.

Una de las certezas que tenemos al respecto es que la situación en la zona sigue siendo inestable. Los ataques de los hutíes a los mercantes han cesado (aunque tampoco hay buques a los que disparar), pero no existe declaración oficial alguna en la que este grupo haya anunciado el cese de las hostilidades, pese a un posible deterioro de sus relaciones con Irán e incluso un debilitamiento armamentístico.

Ante esta situación la lógica nos dice que el proceso del retorno a la ruta del Mar Rojo va a ser todavía lento. Las navieras, que obviamente están valorando la situación y calentando la banda por si las moscas, no van a dar un paso en falso porque un simple anuncio de cualquiera de ellas puede poner patas arriba todo el tablero y porque, haciendo cuentas, quizás todavía no compense pagar elevadas primas a los seguros por atravesar una zona potencialmente peligrosa.

Dicho todo lo cual, y a la vista de cómo se está moviendo el avispero, la segunda certeza que tenemos es que, efectivamente, todo el mundo está alerta, haciendo números y preparando estrategias. Porque sí, lo han acertado, no es lo mismo ser el primero en tomar la decisión que el tercero o el cuarto. La diferencia solo son unos cientos de millones de dólares.

Y para cerrar el círculo que nos ha hecho trazar la situación en el Mar Rojo, no nos queda otra que alertar a los puertos que, de una u otra forma se han estado “beneficiando” del desvío de las rutas marítimas. En cuanto el cul-de-sac en el que se ha convertido el mar Mediterráneo vuelva a su forma original, con orificio de entrada y salida, volverán a reordenarse las escalas y los roles de los primeros puertos en recoger las importaciones procedentes de Extremo Oriente y ordenar los feeders.

En definitiva, hay que estar despiertos y vigilantes porque no sabemos cuándo llegará el momento.