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Transitarios de salón, no gracias

  • Última actualización
    01 octubre 2026 05:20

Ya ni siquiera puedo contar las veces que hemos tratado de destacar el valor fundamental de la figura del transitario para el desarrollo del transporte y el comercio internacional.

Por más que unos y otros se empeñen en tratar de minimizar el impacto de esta profesión sobre el comercio exterior, es evidente que sigue jugando un rol fundamental en su papel de organizador del transporte y si, por alguna de aquellas no existiera, lo más probable es que acabáramos inventándola.

Lo he dicho por activa y por pasiva. Los puertos, sin ir más lejos, deberían tener casi en nómina a los muchos transitarios que se parten la cara por medio mundo tratando de atraer carga hacia ese puerto, o el de al lado, da lo mismo.

Ya no hablamos de aquellos que buscan partners y dibujan alianzas estratégicas, que también, sino de aquellos que son capaces de viajar más de 24 horas de ida y otras 24 de vuelta para mantener una reunión de menos de una hora con un cargador que podría canalizar cientos o miles de TEUs anuales por un enclave determinado.

El estatus actual de determinados puertos españoles no se entiende sin la participación esencial de determinados Transitarios. Eso es así y soy capaz de demostrarlo ante quien sea.

Y aunque el legítimo objetivo de ese transitario siempre es velar por su negocio y el incremento de sus beneficios, en el fondo de su corazón siempre está aportar valor allá donde sus raíces se han ido arraigando.

Estoy circunscribiendo esta columna al ámbito marítimo, quizás por volumen, pero es una evidencia que la teoría es perfectamente extrapolable a cualquier modo de transporte.

Y más allá del ámbito comercial, la figura del transitario, por lo menos del tradicional, tiene mucho de consejero, de terapeuta y hasta de confidente, ¿verdad?

El transitario tiene mucho de consejero, de terapeuta y hasta de confidente

Conozco más de un cargador de re lieve internacional que cuenta entre sus pocos mejores amigos con algún transitario. Las razones pueden ser múltiples, pero a nadie se le escapa que los transitarios han contribuido a la internacionalización y proyección de muchas empresas, les han ahorrado cientos de miles de euros y han contribuido decisivamente a su consolidación. Los cargadores agradecidos, que los hay, no olvidan esa aportación relevante y la valoran en su justa medida, muchas veces hasta con una amistad firme y duradera forjada gracias a la organización del transporte internacional.

Sigo discutiendo muchas veces con algún transitario que otro, de esos que se separan poco de la oficina, de los llamados “transitarios de salón”, porque se quejan de que no hay negocio y no hay carga llamando a la puerta; de esos que piensan que toda la actividad transitaria se puede desarrollar en el ámbito digital y cuyo objetivo máximo y casi único es incrementar los márgenes y el volumen de negocio.

Que no digo yo que no haya que ganar dinero (mal negocio sería si no) pero todo es compatible. En este caso, además, tengo la certeza de que un transitario tiene más que ganar con la cercanía y la primera persona que con una buena utilización del CRM o la tecnología digital.

Entre las muchas cosas buenas que tiene el congreso de FETEIA que hoy abre sus puertas, está la posibilidad de que los grandes, contrastados y experimentados transitarios trasvasen algo de su saber hacer a las nuevas generaciones de las que habla mi compañero Marc en la columna de la derecha. Además, no hay peligro de que irrumpan los “transitarios de salón”, se habrán quedado en casa.