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Ciudades y puertos, indisolublemente unidos

  • Última actualización
    07 noviembre 2025 05:20

En los últimos años, las actuaciones de integración entre los puertos y las ciudades se han intensificado con el objetivo de crear entornos en los que cohabiten el desarrollo económico con el aumento de la calidad de vida de los ciudadanos.

VALENCIA. Históricamente, los puertos y las ciudades estaban completamente integrados. De hecho, los muelles portuarios y su entorno eran considerados el corazón de la vida de la propia ciudad gracias a la riqueza que aportaban a la urbe.

Sin embargo, la revolución industrial trajo consigo un aumento del tamaño de los buques y del volumen de las mercancías. Es en ese momento cuando los puertos se vuelcan en su faceta comercial como consecuencia de que sus actividades se vuelven más intensivas. La ciudad, que sigue beneficiándose de la actividad portuaria, y el propio puerto, que busca una mayor eficiencia, comienzan a “separar” sus caminos. El crecimiento de los puertos deja, en numerosas ocasiones, las zonas más colindantes a las ciudades infrautilizadas y, en ocasiones, prácticamente abandonadas y deshabilitadas.

No obstante, a lo largo de los últimos años, las principales administraciones públicas comienzan a tomar conciencia de la importancia de recuperar esos espacios con proyectos de revitalización, como frentes públicos marítimos, zonas residenciales, de ocio o incluso verdes, dando cabida asimismo a actividades culturales y de dinamización económica. En suma, la revitalización de las zonas portuarias crea nuevos espacios públicos y mejora la calidad de vida de los ciudadanos.

La integración entre la realidad portuaria y la urbana debe asentarse en una sólida y colaborativa relación institucional entre las autoridades portuarias y los ayuntamientos

No obstante, la relación a menudo enfrenta desafíos como la contaminación (ambiental, acústica e incluso lumínica), la congestión del tráfico, el uso del suelo y la necesidad de compatibilizar la actividad logística con la vida urbana. Por ello, la integración entre ambas realidades debe asentarse en una sólida relación institucional entre las autoridades portuarias y los ayuntamientos. Si bien ambas tienen competencias específicas y diferenciadas, las dos convergen en un único espacio, que no es otro que el frente marítimo.

Esas competencias diferenciadas -que desembocan en modelos de gobernanza cuyos intereses no siempre coinciden- requieren de un esfuerzo por parte de ambas partes de coordinación y diálogo permanente, ya que las decisiones portuarias impactan directamente sobre la calidad de vida, el paisaje urbano y el desarrollo económico local. En los últimos años, se han consolidado esas relaciones que han desembocado en diferentes maneras de colaboración, que van desde los acuerdos puntuales hasta la creación de organismos públicos con presupuesto propio asignado. Estos modelos de cooperación institucional son el claro ejemplo que el éxito de esa integración entre el puerto y la ciudad no se basa únicamente en inversiones o modelos de planificación urbanística, sino de llevar a cabo una visión compartida.

Frente marítimo

La inmensa mayoría de los proyectos de integración puerto-ciudad tienen como consecuencia la transformación y reconversión de los frentes marítimos. A lo largo de los últimos años, no han sido pocos los ejemplos en este sentido, actuaciones que han logrado combinar el respeto a la actividad portuaria con la creación de nuevos espacios públicos, culturales, comerciales y turísticos.

Los proyectos de transformación de los frentes marítimos combinan el respeto a la actividad portuaria con la creación de nuevos espacios públicos, culturales, comerciales y turísticos para los ciudadanos

En ocasiones, han sido los acontecimientos internacionales los que han servido de acicate para que Autoridades Portuarias y Ayuntamientos impulsen estas transformaciones. Ejemplos como los Barcelona y Valencia son paradigmáticos.

La celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 convirtió el Port Vell de Barcelona en un espacio urbano integrado, con equipamientos culturales, zonas de ocio y paseos marítimos hasta el mar. En Valencia, la celebración de la Copa América en 2007 provocó que la Dársena Interior se transformara en un entorno urbano multifuncional, con equipamientos culturales, zonas verdes y sedes empresariales vinculadas a la innovación marítima.

Otros puertos, como el de Málaga, han apostado por la reconversión de antiguos muelles comerciales en áreas abiertas al público, donde comercios, museos y zonas de paseo frente al mar son los principales hitos en este capítulo, y donde la colaboración entre administraciones ha sido esencial.

$!La convivencia entre puertos y ciudades debe basarse en la colaboración entre administraciones.

También son destacables las actuaciones en las que se han transformado espacios industriales en residenciales, universitarios y culturales, como los casos de Bilbao, A Coruña o Santander, que han contribuido a revitalizar no sólo los entornos urbanos, sino también a revalorizar el patrimonio marítimo, generar empleo y riqueza y mejorar la calidad ambiental de las riberas urbanas.

Sostenibilidad, piedra angular

Cada puerto y cada ciudad articulan medidas de integración adaptándose a su propia idiosincrasia. Sin embargo, si hay algo en lo que coinciden todas las Administraciones Públicas implicadas: la reducción de su impacto en el entorno y la puesta en marcha de actuaciones de marcado carácter sostenible y ambiental.

Las estrategias de sostenibilidad son desarrolladas por las autoridades portuarias. Si bien estas actuaciones se realizan en suelo 100% portuario, lo cierto es que los beneficios traspasan los límites de las zonas comerciales de los enclaves.

La electrificación de los muelles con la instalación de sistemas OPS, la apuesta por la implantación de energías renovables -sobre todo la solar-, la promoción de la utilización de combustibles renovables y los programas de movilidad sostenible -que integran transporte público, carriles bici e incluso la ampliación de líneas de tranvías para acceder o salir de los puertos- son ejemplos de esta apuesta. Su puesta en marcha reduce de manera considerable las consecuencias de la actividad comercial portuaria en los entornos portuarios cercanos.

Estas actuaciones se complementan con proyectos de regeneración ambiental y economía azul. Muchos puertos españoles están participando en proyectos de restauración de fondos marinos, recuperación de humedales y mejora de la calidad del agua. A ello se suma la creación de observatorios medioambientales portuarios, sistemas de medición de emisiones en tiempo real y planes de economía circular que reducen los residuos y optimizan el reciclaje de materiales portuarios.