La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) ha presentado la actualización de la Hoja de Ruta del Vehículo Industrial y Autobús 2030, un documento estratégico que identifica las medidas necesarias para acelerar la descarbonización del vehículo pesado en España garantizando, al mismo tiempo, la competitividad de la industria y del sector del transporte por carretera.
MADRID. La actualización de ANFAC revisa la Hoja de Ruta presentada en 2023 para adaptarla a la evolución del mercado, al nuevo contexto regulatorio europeo y a los desafíos que afronta la transformación del transporte profesional.
La Hoja de Ruta destaca dos aspectos relevantes para abordar esta transición. En primer lugar, la descarbonización del transporte pesado no es únicamente un reto tecnológico, sino un reto de competitividad. El vehículo industrial es una herramienta de trabajo cuya adquisición está condicionada por el coste total de operación, la rentabilidad y la versatilidad que exige la actividad diaria de los transportistas.
Y, en segundo lugar, existe una creciente brecha entre la ambición regulatoria europea y las condiciones reales del mercado. Aunque los fabricantes han incrementado de forma significativa la oferta de vehículos de cero emisiones, la evolución de la demanda y el desarrollo de las condiciones habilitantes no avanzan al mismo ritmo.
Esta situación evidencia la imposibilidad del cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones fijados por la Unión Europea y la necesidad de actuar para evitar un impacto negativo tanto en la competitividad industrial como en la actividad de los operadores de transporte.
Descarbonización a ritmo lento
La Hoja de Ruta recuerda que el transporte por carretera constituye un sector estratégico para España. Aporta el 4,8% del PIB, genera cerca de 600.000 empleos directos, concentra más del 90% del parque de vehículos pesados en el transporte de mercancías y desempeña un papel esencial para la competitividad de la industria, la exportación de bienes y el turismo. Por ello, la transición hacia la movilidad de cero emisiones debe abordarse de manera compatible con la realidad económica y operativa del sector.
En este contexto, ANFAC advierte de que el ritmo actual de adopción de vehículos de cero emisiones resulta insuficiente para alcanzar los objetivos europeos. En 2025 la cuota de electrificación del mercado de vehículos industriales en España apenas alcanzó el 1,6%, muy por debajo de la media europea, mientras que en el segmento de camiones de más de 16 toneladas la penetración fue únicamente del 0,5%. De mantenerse esta evolución, España no alcanzaría la cuota necesaria de vehículos de cero emisiones para cumplir con los objetivos de 2030 hasta el año 2075.
A esta situación se suma un importante envejecimiento del parque, con una edad media de 15 años en los vehículos industriales y 11,1 años en los autobuses, muy por encima de la registrada en otros países europeos. Esta realidad repercute no solo en las emisiones, sino también en la seguridad vial, la eficiencia energética y la competitividad del transporte.
Tres condiciones fundamentales
Para ANFAC, la descarbonización del transporte pesado solo será posible si avanzan de forma coordinada tres condiciones fundamentales: disponer de una demanda suficiente, competitiva y rentable de vehículos de cero y bajas emisiones, desarrollar una red de recarga y repostaje adaptada a las necesidades específicas del transporte pesado y contar con un marco regulatorio estable que incentive la inversión y preserve la competitividad de las empresas de transporte por carretera.
En este sentido, la asociación recuerda que, desde abril de 2024, España acumula dos años sin programas específicos de ayudas a la adquisición de vehículos industriales de cero emisiones, una situación que ralentiza la renovación de las flotas y dificulta el cumplimiento de los objetivos exigidos.
Por ello, la Hoja de Ruta propone recuperar un programa estable de incentivos a la demanda de vehículos cero emisiones, acompañado de medidas fiscales y de un nuevo plan específico de apoyo a la renovación del parque. Otro de los grandes retos identificados es el despliegue de infraestructuras de recarga específicas para vehículo pesado.
Aunque España dispone actualmente de 1.522 puntos de recarga pública de más de 350 kW, según los datos del barómetro de electromovilidad de ANFAC1, la inmensa mayoría han sido concebidos para vehículos ligeros y solo alrededor de 24 están adaptados para el uso exclusivo de vehículos pesados 2, al cumplir los requisitos técnicos y de accesibilidad necesarios.
Ante esta situación, ANFAC propone reforzar los objetivos europeos de despliegue de infraestructura y plantea que España cuente en 2035 con 1.614 puntos de recarga específicos para vehículos pesados, distribuidos entre potencias de 350, 800 y 1.200 kW, además de poner en marcha líneas de apoyo específicas para estas instalaciones, actualmente excluidas del programa MOVES Corredores.
6 grandes líneas de actuación
Con este objetivo, la Hoja de Ruta 2026-2030 propone una estrategia integral articulada en seis grandes líneas de actuación, alineadas con los objetivos del Plan España AUTO 2030.
El documento plantea impulsar el mercado mediante nuevos programas de ayudas ágiles y centralizados, incentivos fiscales y medidas que favorezcan la renovación del parque; acelerar el despliegue de una red de infraestructura de recarga pública específica para el vehículo pesado; adoptar una postura activa como país ante la inminente revisión del marco regulatorio europeo para acompasar los objetivos climáticos con la realidad del mercado; promover el desarrollo de la conectividad y la automatización como palancas de competitividad; reforzar la capacidad industrial de los fabricantes mediante el apoyo a la innovación, la inversión y el desarrollo tecnológico; y avanzar hacia un modelo de movilidad que facilite la actividad del transporte profesional durante el proceso de descarbonización.
En este sentido, José López-Tafall, director general de ANFAC, ha señalado que “La descarbonización del transporte pesado constituye una oportunidad para reforzar la competitividad de España y avanzar hacia una movilidad más sostenible, pero sólo si se crean las condiciones adecuadas para que esa transición sea viable. Los fabricantes ya estamos realizando el esfuerzo inversor, poniendo en el mercado vehículos de cero emisiones para todos los segmentos y dentro del plan España Auto 2030 hay medidas específicas para el vehículo pesado”.
“Por ello, ahora necesitamos acelerar la planificación y el modelo de infraestructuras de recarga para vehículos pesados, recuperar las ayudas a la demanda con un plan adicional de ayuda a la renovación; y contar con un marco regulatorio acorde con la realidad del mercado. Solo así podremos cumplir los objetivos climáticos preservando la competitividad de un sector estratégico para la economía española”, concluye.