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GRANELES · Pilares del comercio global

El transporte marítimo mantiene a los graneles, que concentran el 70% de las toneladas que se transportan en todo en el mundo por vía marítima, como eje estructural en un escenario de volatilidad geopolítica, transición energética y transformación de los flujos industriales y energéticos globales.

Bilbao. El comercio marítimo mundial mantiene a los graneles sólidos y líquidos como protagonistas con cerca del 70% del volumen total de las mercancías transportadas, en un contexto de crecimiento moderado, tensiones geopolíticas y transformación estructural de los flujos energéticos e industriales.

Panorámica global

El transporte marítimo sigue siendo el soporte esencial del comercio global. Según UNCTAD, más del 80% del comercio mundial en volumen se mueve por mar, lo que sitúa al sector en el centro de la economía global. En términos absolutos, el comercio marítimo alcanzó 12.720 millones de toneladas en 2024, con un crecimiento del 2,2%, mientras que para 2025 se anticipaba una desaceleración del 0,5%.

Como señala UNCTAD, “el comercio marítimo sigue siendo resiliente, pero enfrenta crecientes riesgos derivados de la fragmentación geopolítica y la incertidumbre económica”. Este contexto explica la volatilidad reciente de los mercados y la presión sobre las cadenas logísticas. Dentro de este volumen total, los graneles continúan siendo el núcleo del sistema. Representan aproximadamente el 70% del tráfico marítimo mundial, con los graneles sólidos en torno al 40% y los líquidos cerca del 30%, muy por encima del tráfico contenerizado.

Dominio del granel sólido

El granel sólido constituye el mayor segmento del comercio marítimo y refleja la base material de la economía global. Su estructura está fuertemente concentrada en torno a unas pocas mercancías clave. Así, el mineral de hierro se mantiene como la principal mercancía transportada por mar.

Con volúmenes cercanos a los 1.700 millones de toneladas anuales, este flujo de mineral de hierro está directamente vinculado a la producción de acero, con China como principal destino y Australia y Brasil como grandes exportadores. Según Clarksons Research, el hierro representa el 30% del tráfico mundial de granel sólido.

El carbón continúa ocupando la segunda posición, con entre 1.200 y 1.300 millones de toneladas. A pesar de los objetivos climáticos, su consumo sigue siendo elevado en Asia. La International Energy Agency (IEA) subraya que “la demanda global de carbón se mantiene en niveles elevados, impulsada por economías emergentes”.

El tercer gran bloque lo constituyen los graneles agroalimentarios (trigo, maíz y soja) con volúmenes en torno a los 500 millones de toneladas. Según UNCTAD, estos flujos presentan una elevada volatilidad, condicionados por factores climáticos y tensiones geopolíticas. A estos se suman otros graneles en crecimiento, como la bauxita o los minerales vinculados a la transición energética. Clarksons apunta que el tráfico de bauxita y otros minerales industriales ha mostrado crecimientos superiores a la media del mercado en los últimos años, reflejando nuevas dinámicas de demanda.

El granel sólido constituye el mayor segmento del comercio marítimo y refleja la base material de la economía global

Un sistema bajo tensión

El periodo reciente ha estado marcado por una recuperación moderada del comercio marítimo tras la pandemia, seguida de un entorno de creciente incertidumbre. Uno de los factores más relevantes ha sido la alteración de rutas marítimas clave. Según UNCTAD, las disrupciones en corredores estratégicos han incrementado las distancias recorridas y los costes logísticos, alterando los equilibrios tradicionales del mercado.

En paralelo, Clarksons señala que el aumento de las distancias comerciales ha impulsado la demanda de transporte medida en tonelada-milla, compensando parcialmente la desaceleración del volumen físico transportado. Además, la volatilidad energética ha tenido un impacto directo sobre los flujos de granel líquido. La IEA destaca que “los cambios en los patrones de suministro energético están reconfigurando los flujos comerciales globales”, con nuevas rutas entre productores y consumidores.

Nuevos equilibrios globales

China sigue siendo el principal motor del comercio de graneles sólidos, especialmente en hierro y carbón. Su evolución económica condiciona directamente la demanda global y, por extensión, los mercados de fletes. Sin embargo, se observa una creciente diversificación geográfica. India y el sudeste asiático están incrementando su peso como consumidores de materias primas, lo que introduce nuevos equilibrios en el mercado.

En el ámbito energético, el crecimiento del LNG y la reconfiguración de las cadenas de suministro están modificando el mapa del negocio marítimo. Clarksons apunta que estos cambios están generando nuevas oportunidades para determinados segmentos de la flota, especialmente en el gas y determinados graneles industriales.

EL DATO
70% · Comercio global

Los graneles suponen el 70% del tráfico marítimo, con los sólidos en torno al 40% y los líquidos el 30%.

A medio plazo, las previsiones apuntan a un crecimiento moderado del comercio marítimo, en torno al 2% anual hasta 2030, según UNCTAD. Este crecimiento estará condicionado por factores estructurales como la transición energética, la reorganización de las cadenas de suministro y la evolución económica global.

El sector afronta un proceso de transformación profunda. La IEA advierte de que “la transición energética redefinirá los flujos comerciales de combustibles fósiles”, mientras que UNCTAD subraya la necesidad de reforzar la resiliencia del sistema logístico global. En este contexto, los graneles seguirán siendo el núcleo del comercio marítimo mundial, aunque con una composición cambiante. El peso relativo del petróleo continuará disminuyendo, mientras que el gas y determinados minerales ganarán protagonismo. Clarksons concluye que, pese a la incertidumbre, el mercado de graneles seguirá siendo el principal motor del transporte marítimo en términos de volumen.

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Petróleo y GNL muestran el cambio estructural del sistema

El granel líquido sigue dominado por el petróleo, que representa más de la mitad del tráfico líquido mundial, con volúmenes de unos 2.000 millones de toneladas. A este se suman los productos refinados, que suponen la cuarta parte del total. Sin embargo, el elemento más dinámico es el gas natural licuado (GNL), cuyo crecimiento en los últimos años ha sido significativo, impulsado por la necesidad de diversificación energética, especialmente en Europa y Asia. Según la International Energy Agency, “el comercio global de gas natural licuado seguirá expandiéndose en la próxima década”. UNCTAD subraya que el peso del crudo en el comercio marítimo ha descendido desde cerca del 29% en el año 2000 hasta menos del 18% en la actualidad, reflejando un cambio estructural en el sistema energético global.

El eje Hierro-Carbón-China

El comercio marítimo de granel sólido se articula en torno a un eje muy definido: China como principal demandante y Australia y Brasil como grandes proveedores de mineral de hierro. Este corredor constituye el mayor flujo marítimo del mundo en términos de volumen. El mineral de hierro es la base de la producción siderúrgica, clave para sectores como la construcción, la automoción o la industria pesada. La enorme capacidad industrial china ha convertido al país en el principal importador mundial, concentrando una parte sustancial de la demanda global. Según Clarksons, este tráfico representa en torno al 30% del comercio mundial de granel sólido. A este flujo se suma el carbón, que sigue desempeñando un papel esencial en el mix energético de China, India y otros países asiáticos. La IEA señala que la demanda de carbón continúa siendo elevada en economías emergentes, lo que refuerza la estabilidad de este tráfico a pesar de los objetivos de descarbonización. En paralelo, India está emergiendo como segundo gran polo de demanda, incrementando sus importaciones tanto de carbón como de grano. Este desplazamiento parcial del centro de gravedad asiático introduce nuevos equilibrios en el mercado. Este triángulo comercial condiciona la evolución de los fletes, la utilización de los grandes bulk carriers y la planificación de la flota mundial, siendo uno de los principales indicadores del pulso económico global.