BARCELONA. Uno de los ejes vertebradores de la acción del puerto a lo largo del año ha sido la sostenibilidad. En este contexto, hace apenas unas semanas se presentó el Plan de Transición Energética, una hoja de ruta que sienta las bases de las políticas energéticas del puerto hasta 2040 y que persigue una reducción de hasta el 85% de las emisiones de CO₂ respecto a los niveles de 2017, con el objetivo final de alcanzar la neutralidad climática en 2050. El primer gran hito del plan se fija en 2030, cuando el puerto aspira a recortar un 50% de sus emisiones, lo que equivale a eliminar un millón de toneladas de CO₂ en los próximos cinco años, una cifra comparable a las emisiones anuales de unos 240.000 vehículos.
El documento incorpora además medidas para avanzar en la descarbonización del ámbito terrestre, con una clara apuesta por el ferrocarril y por la producción local de energía verde destinada a abastecer vehículos, instalaciones portuarias y, especialmente, a los buques atracados mediante nuevos combustibles sostenibles. De este modo, el plan redefine el papel del puerto, situando la energía en el centro de su estrategia no solo como mercancía, sino como un activo clave para reforzar la competitividad del territorio y anticiparse a un mercado global cada vez más exigente en términos ambientales.
En esta línea, a lo largo de 2025 Port de Barcelona ha culminado la primera fase del plan Nexigen, el programa de electrificación de muelles del recinto portuario. A la puesta en marcha del sistema OPS en la terminal de contenedores BEST en 2024 se ha sumado este año la inauguración del OPS de la terminal de ferris de Grimaldi, mientras se ha avanzado en la licitación de la infraestructura eléctrica del muelle Adossat, un paso clave para suministrar energía limpia a los buques y reducir de forma significativa las emisiones asociadas a la actividad marítima.