El presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao. Iván Jiménez, defendió ayer en Bilbao en el Fórum Europa Tribuna Euskadi, una mayor capacidad de decisión para los grandes puertos españoles, apostó por una gestión estratégica del suelo y situó la conectividad ferroviaria y marítima como el principal factor de competitividad para Euskadi.
BILBAO. La creciente competencia internacional entre cadenas logísticas, la transición energética, la transformación del comercio mundial y la necesidad de reforzar la competitividad de la economía vasca centraron la intervención del presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao, Iván Jiménez, en el Fórum Europa Tribuna Euskadi, celebrado ayer en Bilbao.
Durante una conferencia en la que combinó la reflexión estratégica con ejemplos prácticos sobre la gestión portuaria, Jiménez defendió una mayor autonomía para las autoridades portuarias, reivindicó una utilización del suelo basada en la generación de valor y situó la conectividad como el principal activo de un puerto moderno.
Uno de los principales mensajes de su intervención fue la reclamación de una mayor capacidad de decisión para los principales puertos españoles. Así, Jiménez rechazó que esta reivindicación constituya un planteamiento exclusivo de Euskadi y aseguró que responde a una demanda compartida por los grandes enclaves del sistema portuario estatal. “Si preguntásemos a cualquiera de los ocho grandes puertos, que movemos el 75% de la mercancía a nivel estatal, todos diríamos que sí”, afirmó al defender que todas las autoridades portuarias desean disponer de más autonomía y flexibilidad para adaptarse a un mercado que cambia cada vez con mayor rapidez.
Instrumentos más ágiles
A su juicio, esa mayor autonomía no persigue romper la unidad del sistema portuario español, sino dotar a las autoridades portuarias de instrumentos más ágiles para responder a un entorno internacional caracterizado por la incertidumbre y la competencia creciente. Como ejemplo, recordó que la ausencia de Presupuestos Generales del Estado impide modificar determinadas tasas portuarias, una situación que, según explicó, limita la capacidad de reacción frente a otros puertos europeos y extracomunitarios.
Para Jiménez, la ausencia de Presupuestos Generales del Estado impide modificar determinadas tasas portuarias, lo que limita la capacidad de reacción de los puertos españoles frente a otros puertos europeos y extracomunitarios
Jiménez enmarcó esta reflexión en un escenario muy cambiante. Recordó que las cadenas logísticas internacionales continúan adaptándose a las consecuencias de la crisis del canal de Suez, las tensiones en el estrecho de Ormuz, las nuevas políticas arancelarias y el rediseño de numerosas rutas marítimas. Todo ello, dijo, obliga tanto a navieras como a puertos a convivir con una incertidumbre que ya forma parte de la actividad cotidiana del sector.
Conectividad como gran valor
El presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao también alertó sobre el impacto que están teniendo las políticas europeas de derechos de emisión (ETS) sobre determinados tráficos marítimos. Señaló que algunos puertos comunitarios están perdiendo competitividad frente a instalaciones de países no sometidos a la misma regulación, mientras otros enclaves, como Tánger Med o diversos puertos británicos, están captando nuevos movimientos de contenedores gracias a unas condiciones regulatorias distintas. No obstante, defendió que la estrategia marítima y portuaria de la Unión Europea marca el camino mediante la digitalización, la sostenibilidad, la resiliencia y la protección de infraestructuras estratégicas.
“No se trata de ocupar suelo portuario, sino de atraer proyectos capaces de generar más conectividad, más tráfico y mayor valor”
Más allá del debate competencial, Jiménez dedicó buena parte de su intervención a explicar cuál debe ser, en su opinión, la misión de un puerto en el siglo XXI. Frente a una visión basada exclusivamente en el volumen de mercancías, sostuvo que el verdadero valor de un puerto reside en la competitividad y en las oportunidades que genera para el territorio al que sirve. “Su principal patrimonio es la conectividad”, afirmó, al defender que tanto las conexiones marítimas como las ferroviarias determinan la capacidad de una economía para competir en los mercados internacionales.
En ese contexto recuperó uno de los principios clásicos del negocio portuario: “la carga llama a carga”. Cuanto mayor es el volumen de mercancías que concentra un puerto, explicó, mayor resulta el interés de las navieras por establecer nuevas escalas y aumentar sus frecuencias. Esa mayor conectividad vuelve a atraer nuevos operadores, inversiones y tráficos, generando un círculo virtuoso que beneficia tanto al puerto como al conjunto del tejido económico de su área de influencia.
Gestión del suelo portuario
Desde esa perspectiva, insistió en que el suelo portuario constituye un recurso estratégico y no renovable cuyo valor no puede medirse únicamente en metros cuadrados. Lo realmente importante, afirmó, es la conectividad que ese suelo es capaz de generar durante las próximas décadas. Por ello defendió una planificación basada en el largo plazo, teniendo en cuenta el elevado coste de oportunidad que supone dedicar una parcela portuaria a un uso que impida desarrollar otros proyectos con mayor impacto económico o logístico en el futuro.
“El principal patrimonio de un puerto no es su suelo, sino la conectividad que ese suelo es capaz de generar”
Jiménez rechazó asimismo la idea de convertir los puertos en grandes polígonos industriales. A su juicio, su función consiste en estar al servicio de la industria, ayudando a que las empresas sean más competitivas mediante una logística eficiente y conexiones internacionales de calidad. “Esa es la diferencia entre ocupar espacio y generar valor estratégico”, resumió.
El ejemplo del casino de Las Vegas
Para explicar esa filosofía recurrió al ejemplo de que la gestión del suelo portuario se asemeja al funcionamiento de un casino de Las Vegas, donde el negocio no reside en alquilar habitaciones, sino en atraer clientes que generen actividad. Trasladado al ámbito portuario, defendió que los futuros inquilinos deben ser empresas capaces de atraer barcos, mercancías y nuevas conexiones, multiplicando así el efecto económico tanto dentro como fuera del recinto portuario.
“Lo ideal sería ocupar el terreno con los inquilinos que nos van a ir al casino”, afirmó. Además, recordó que la legislación ya establece que los usos portuarios deben contribuir a atraer tráficos y rechazó aquellos proyectos que, aun generando actividad, puedan convertirse en un cuello de botella para la logística de Euskadi.
Júndiz y la Variante Sur Ferroviaria, el gran salto
La mejora de la conectividad ferroviaria ocupó un lugar destacado en la intervención de Iván Jiménez, quien la situó como uno de los principales retos estratégicos del Puerto de Bilbao durante la próxima década. En este contexto, recordó que el consorcio liderado por Medlog, el brazo logístico de la naviera MSC, e integrado por la Autoridad Portuaria de Bilbao, la Cámara de Comercio de Aláva, CTVi (participado por la Diputaciòn Foral de Álava), SibPort y la AP de Pasaia, espera formalizar en septiembre la adjudicación, por parte de Adif, de la explotación de la terminal intermodal de Júndiz.
El objetivo, explicó, es incrementar de forma “exponencial” los tráficos ferroviarios de mercancías y consolidar la instalación como uno de los siete nodos españoles de las futuras autopistas ferroviarias.
Jiménez destacó que este sistema permitirá transportar semirremolques por tren en los recorridos de larga distancia, reduciendo emisiones, descongestionando las carreteras y ofreciendo una respuesta a la creciente escasez de conductores profesionales. A su juicio, una mayor conectividad terrestre reforzará también la marítima, ya que, como recordó, “la carga llama a carga”, favoreciendo la llegada de nuevas líneas y servicios al Puerto de Bilbao.
El presidente de la Autoridad Portuaria vinculó este proyecto con la ejecución de la Variante Sur Ferroviaria, cuyas obras ya están en marcha y que eliminará las actuales limitaciones de acceso ferroviario al recinto portuario. La nueva infraestructura permitirá reorganizar la terminal ferroviaria TECO, ampliar la capacidad para gestionar trenes y abrir nuevas oportunidades logísticas. “En diez o menos años espero que estén los primeros trenes entrando en el Puerto de Bilbao”, afirmó. Jiménez recordó además que Bilbao es el puerto del sistema portuario de interés general que mayor porcentaje de mercancías mueve por ferrocarril, una posición que confía en reforzar con ambas actuaciones.
La sostenibilidad impulsa la competitividad portuaria
La transición energética y la colaboración de toda la comunidad portuaria constituyeron otro de los ejes de la intervención de Iván Jiménez. El presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao defendió una visión de la sostenibilidad sustentada en tres pilares —económico, social y medioambiental, y recordó que más de 106 de los 309 millones de euros previstos en el plan inversor para los próximos cuatro años se destinarán a proyectos vinculados a la transición energética.
Entre ellos destacó la electrificación de muelles mediante el sistema OPS, el desarrollo de nuevos parques fotovoltaicos y eólicos y el objetivo de convertir al Puerto de Bilbao en el mayor parque de generación energética de Euskadi. Jiménez subrayó que estas inversiones no solo permitirán reducir emisiones, sino también mejorar la competitividad del enclave.
Asimismo, agradeció el trabajo del equipo de la Autoridad Portuaria y del conjunto de la comunidad portuaria, cuya colaboración consideró imprescindible para afrontar con éxito los retos logísticos, tecnológicos y medioambientales de los próximos años.
Jauregi sitúa al puerto como motor industrial
El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, quien realizó la presentación de Iván Jiménez, destacó en su intervención el papel del Puerto de Bilbao como una infraestructura esencial para la competitividad de Euskadi y uno de los principales motores de su economía. Recordó que el enclave forma parte de la identidad de Bilbao y subrayó que genera el 8% del PIB vasco y mantiene alrededor de 60.000 empleos.
Jauregi afirmó que “lo que pasa en el Puerto de Bilbao es de interés común para la industria vasca y viceversa”, al considerar que la infraestructura adapta permanentemente sus servicios a las necesidades del tejido productivo. En este sentido, enmarcó la actividad portuaria dentro de los objetivos del Plan Industria Euskadi 2030 y aseguró que avanzar hacia un puerto “más digital, más sostenible, más eficiente y conectado” supone también avanzar hacia una Euskadi más competitiva y preparada para afrontar los desafíos del futuro.