El sindicato LAB ha acusado este jueves a P&O Reyser de “represión sindical” tras el despido de su delegado y la sanción a tres trabajadores, en un conflicto judicializado por la reorganización de turnos en el servicio de amarre del Puerto de Bilbao.
BILBAO. El conflicto laboral en el servicio de amarre del Puerto de Bilbao ha entrado en una nueva fase tras la comparecencia pública realizada este jueves en Bilbao por el sindicato LAB, que ha denunciado el despido de su delegado sindical y la imposición de sanciones a tres trabajadores de la plantilla de Amarradores de Bilbao, gestionada por P&O Reyser.
En su intervención, LAB asegura que la empresa ha dado “un paso más” en la escalada del conflicto. “La empresa ha despedido a nuestro delegado sindical de LAB y ha sancionado a tres trabajadores. Ya no estamos ante una discrepancia sobre condiciones laborales. Estamos ante una estrategia deliberada de represión sindical y de provocación directa a la plantilla”, afirma el sindicato.
Judicialización del conflicto
El origen del desacuerdo se sitúa en la modificación sustancial de las condiciones de trabajo planteada por la empresa para reorganizar el sistema de turnos. La propuesta contempla sustituir el actual modelo, basado en jornadas continuas de 24 horas seguidas de tres días de descanso y un servicio de retén periódico, por un sistema rotatorio de cuatro jornadas nocturnas (de 18.00 a 6.00), cuatro diurnas (de 6.00 a 18.00) y cuatro días de descanso, tal y como ha venido informando este medio en las últimas semanas.
El conflicto fue judicializado y el Juzgado de lo Social número 2 de Bilbao acordó como medida cautelar la paralización de la modificación de jornada hasta la celebración del juicio, previsto para el 11 de marzo.
LAB ha subrayado este jueves que la autoridad judicial “estimó nuestras pretensiones y ordenó la paralización cautelar de la modificación de jornada, indicando expresamente que no existía causa que justificara la decisión empresarial”.
Discrepancias profundas
Según el sindicato, la empresa contrató a 18 nuevos amarradores “con el mismo horario que pretendía implantar mediante la modificación sustancial”, lo que, a su juicio, supone intentar aplicar “por la vía de los hechos lo que no puede imponer legalmente, eludiendo una resolución judicial firme”. Además, denuncia que estas incorporaciones se realizaron “saltándose los criterios de llamamiento acordados, dejando fuera a trabajadores eventuales que venían prestando servicios desde hace años”.
En su comparecencia, LAB ha afirmado que no va a aceptar “despidos represivos”. “No vamos a permitir sanciones injustas, no vamos a abandonar a ningún compañero ni compañera, sean fijos o eventuales y no vamos a tolerar vulneraciones del derecho a la acción sindical”, ha asegurado.
Advertencia sindical
Asimismo, ha advertido de que, “si no hay una rectificación inmediata, activaremos todas las herramientas sindicales, jurídicas y de movilización a nuestro alcance”.
Con varias jornadas de huelga parcial celebradas entre diciembre y enero y el juicio señalado para marzo, la tensión se mantiene en una plantilla integrada por alrededor de 70 trabajadores. A la espera de la resolución judicial, el conflicto en el amarre de Bilbao continúa abierto, con posiciones enfrentadas sobre la reorganización del trabajo y sus consecuencias laborales.