VALENCIA. Tras el varapalo del Tribunal Supremo de Estados Unidos a la política arancelaria de Donald Trump, el Gobierno de EEUU estudia la imposición de nuevos aranceles de entre un 10 y un 12% a decenas de países -entre los que estarían China y la Unión Europea- tras una investigación sobre supuestos problemas de prácticas de trabajo forzado en los países que venden productos a estos territorios, algo que podría repercutir en un ascenso continuado de los fletes.
Las autoridades estadounidenses encontraron en el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974 -la misma que utilizó Trump para imponer su primera oleada arancelaria- el argumento legal para imponer nuevos aranceles sin necesidad de pasar por el Capitolio y sin tener que esperar a futuras resoluciones judiciales.
Y es que, según fuentes del Departamento de Estado de Estados Unidos, dicho artículo está diseñado para abordar prácticas extranjeras injustas que afectan al comercio de Estados Unidos. En concreto, el apartado b) legitima a la Administración Estadounidense a responder a prácticas de gobiernos extranjeros “no razonables o discriminatorias que constituyan una carga o restrinjan el comercio de Estados Unidos”. Asimismo, en el apartado b) de la sección 302 de dicha ley, el representante comercial de Estados Unidos podría iniciar una investigación por su propia cuenta bajo la sección 301. Esa investigación fue la que se inició hace meses tras la decisión del Tribunal Supremo.
Con todo, esta imposición de aranceles no será inmediata, ya que dicha norma impone un período de consultas y reflexión antes de que esos aranceles entren en vigor. Previsiblemente, ese período de consultas comenzará en las próximas semanas.
En este contexto, los cargadores y retailers de Estados Unidos, China, la Unión Europea, Reino Unido, México, India o Japón han decidido adelantar sus pedidos para los próximos meses ante la incertidumbre de que esos aranceles pudieran entrar en vigor.
Esto habría provocado que los fletes al contado hubieran experimentado en las últimas semanas importantes crecimientos que los sitúan en niveles que no se veían desde hace 18 meses. Según el último World Container Index (WCI) de Drewry, el valor medio de un flete por un contenedor de 40 pies es de 3.969 dólares, impulsado por los altos flujos registrados tanto en la ruta transpacífica como en la que une Asia y Europa.
En el comercio marítimo entre Asia y la costa este de Estados Unidos, el flete creció un 15% hasta los 6.769 dólares por contenedor de 40 pies, mientras que las tarifas entre Asia y la costa oeste de Estados Unidos llegó a los 5.142 dólares, un 10% más. Según Drewry, se han anunciado seis cancelaciones de salidas en la ruta comercial transpacífica para la próxima semana. Las previsiones de la consultora apuntan a un crecimiento sostenido en las próximas semanas.
Entre Asia y Europa, el comportamiento de los fletes es muy similar. En concreto, el flete de exportación entre Asia y el norte de Europa creció un 15% hasta los 4.342 dólares por FEU, mientras que las tarifas hacia el Mediterráneo subieron 12 puntos, alcanzando un valor de 5.756 dólares. Según el informe Container Capacity Insight de Drewry, únicamente se han anunciado tres cancelaciones en la ruta comercial Asia-Europa para la próxima semana, lo que refleja una importante escasez de capacidad, debido en parte también a la alta demanda existente. Hay que recordar asimismo que el próximo 1 de julio se producirá la revisión de precios del combustible marítimo, algo que está incitando a los cargadores a adelantar sus pedidos.
El reciente acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán y la consecuente reducción del riesgo de interrupciones en la navegación en el Estrecho de Ormuz ha servido para aliviar la presión en el mercado del transporte marítimo, aunque persiste la incertidumbre sobre la implementación de ese acuerdo y sus implicaciones para el transporte marítimo mundial.
No obstante, se espera que la disminución de las tensiones geopolíticas estabilice los precios del petróleo y del combustible para buques, lo que podría reducir la presión sobre los costes de las navieras.