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Biogás, ese oscuro objeto de deseo

  • Última actualización
    16 diciembre 2025 05:20

La firma del acuerdo de colaboración entre Baleària y las Autoridades Portuarias de Valencia y Baleares para el desarrollo de un corredor marítimo verde entre los puertos de Valencia y Palma ha puesto en marcha la cuenta atrás para que los viajes que oferta la naviera valenciana entre ambos enclaves sean de cero emisiones a partir del año 2030. Los dos ferris que la compañía utilizará para mover más de 133.000 camiones en esta ruta cada año utilizarán biogás como combustible mientras estén en el mar, y se conectarán a la red eléctrica de cada puerto durante sus escalas.

Este acuerdo obliga a ambas partes. Por un lado, las autoridades portuarias se han comprometido a que en 2030 tendrán las infraestructuras suficientes para que esos dos ferris cuenten con el suministro eléctrico necesario. Para ello, el desarrollo de sistemas OPS en los muelles donde atraquen los buques de Baleària es imprescindible. Ports de Balears invertirá 100 millones de euros hasta 2030 en la electrificación de muelles. De hecho, antes de que acabe el año contará con cinco nuevas conexiones. La Autoridad Portuaria de Valencia, por su parte, ya está desarrollando varios de estos sistemas en diferentes zonas para asegurar el suministro a grandes buques portacontenedores a través del proyecto OPS Valenciaport. Como se ve, los gestores públicos portuarios van cumpliendo etapas y haciendo camino. Parece que 2030 aún está lejano, pero en este tipo de proyectos siempre es mejor no dormirse en los laureles, habida cuenta de que, desgraciadamente, en muchas ocasiones la iniciativa privada es la que suele mover la primera ficha.

No es la primera vez que una naviera entra en el sector energético para asegurarse el suministro

Y eso es lo que ha hecho, en este caso, Baleària. Vienen denunciado las navieras desde hace tiempo que la hoja de ruta que impone Europa en la utilización de combustibles limpios es, cuanto menos, muy complicada de cumplir. No tanto porque los operadores marítimos no estén dispuestos a invertir lo que sea necesario para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino porque las instituciones europeas no se han decantado por ningún combustible en concreto, provocando una especie de situación en la que se dispara a todo lo que se mueve o, dicho de otro modo, ir desarrollando de forma simultánea todos los sistemas y combustibles alternativos posibles, lo que provoca -¡oh, sorpresa!- que ninguno se desarrolle como es debido. Ya saben que quien mucho abarca...

Lamentaba el presidente de la naviera el pasado viernes, Adolfo Utor, haber tenido que ir a Dinamarca a comprar biogás ante el camino que aún le queda por recorrer a la industria del biogás en España si se la compara con otros países de nuestro entorno. Para asegurarse el suministro y, sobre todo, hacerlo a un coste que sea asumible a largo plazo, Baleària ha decidido mover ficha, y comienza a analizar la posibilidad de entrar en el negocio de la producción de biogás. Y para ello lo haría de la mano del sector ganadero español, que produce al año miles de toneladas de purines, una materia prima que, tras un proceso biológico se convierte en el preciado combustible. No es la primera vez que una naviera entra en el sector energético para asegurarse el suministro, pero el movimiento de Baleària demuestra varias cosas. La primera es que la apuesta por la descarbonización del sector marítimo es real. La segunda es que las navieras están dispuestas a llegar donde haga falta para hacer realidad esa apuesta. Y la tercera, pero no menos importante, es que esa apuesta y esas acciones vuelven a poner a la Administración Pública ante el espejo: el espejo de las grandes declaraciones, de los grandes objetivos, y de lo lejos que en este y en otros muchos casos está de la realidad y del día a día.