VALENCIA. En estos momentos, la actuación más importante que desarrolla el organismo presidido por Manuel Ángel Quevedo es la remodelación integral de la antigua Dársena de Pesqueros.
Este espacio de un alto valor histórico, junto a las murallas y la puerta de la marina del primer recinto fortificado, fue el primer fondeadero y después puerto de la ciudad, enclavándose en la conexión del centro urbano con el recinto puramente portuario.
“La desaparición de la flota pesquera hace años y el estado deteriorado y sin uso con que lo encontré en 2023 hizo que planteáramos una actuación integral tanto de infraestructuras como de contenidos”, afirma a este Diario Quevedo.
Para ello, la Autoridad Portuaria de Melilla ha diseñado una zona náutico-deportiva y de embarcaciones de recreo, y un gran espacio público semicircular rodeado de una zona comercial y de hostelería en la conexión de la ciudad con el puerto.
El Puerto de Melilla ha decidido pisar el acelerador en los proyectos que comparte con la ciudad. Según Quevedo, “tenemos avanzada la dársena de embarcaciones de recreo, de las que ya tenemos instalados y en uso los pantalanes flotantes, y cuyo concurso de explotación licitaremos próximamente”.
También está en marcha la zona comercial y de hostelería (con el histórico edificio de “La Pérgola” al frente) de la que ya se adjudicó el concurso público y se están acometiendo las obras por los concesionarios.
El nuevo muelle, y la plaza pública de 3.000 metros cuadrados que se consigue con su construcción, acortará la distancia del centro de la ciudad al puerto y se convertirá en la rótula de conexión entre ambas. “Para ello tenemos los proyectos redactados, convenio de financiación con la ciudad, que aporta 1,5 millones de euros a la actuación, y estamos a la espera de las autorizaciones ambientales, de cierta complejidad al existir algunos ejemplares de “Patella ferrugínea” en la zona afectada, lo que está retrasando el inicio de la ejecución”.