La naviera alemana Hapag-Lloyd cerró 2025 con unos sólidos resultados pese al descenso de las tarifas y el aumento de los costes operativos, en un ejercicio marcado por el crecimiento del tráfico y el impacto de las tensiones geopolíticas en el negocio.
BILBAO. El grupo registró un EBITDA de 3.200 millones de euros y un EBIT de 1.000 millones de euros, situándose en la parte alta de sus previsiones, aunque por debajo de los niveles de 2024. El beneficio neto alcanzó los 900 millones de euros, penalizado por la caída de los fletes y el incremento de los costes operativos.
Los buques de Hapag-Lloyd transportaron en 2025 más de 13,5 millones de TEUs, un 8% más que en 2024
En el negocio de Transporte marítimo de contenedores, los ingresos crecieron hasta 18.300 millones de euros, impulsados por un aumento del 8% en los volúmenes, hasta 13,5 millones de TEUs. Este crecimiento estuvo respaldado por la implantación de la red Gemini, que alcanzó una fiabilidad de itinerarios del 90% y elevó la satisfacción del cliente a niveles récord. Sin embargo, el precio medio del flete descendió un 8%, hasta 1.376 dólares por TEU, en un contexto de mayor capacidad y desequilibrios comerciales.
Rentabilidad y ahorros
La rentabilidad también se vio afectada por el impacto de nuevas políticas arancelarias, las tensiones de seguridad en el mar Rojo, la congestión portuaria y los costes asociados al despliegue inicial de la red Gemini. No obstante, los ahorros derivados de esta red comenzaron a materializarse en la segunda mitad del ejercicio y se espera que tengan pleno efecto en 2026.
Por su parte, el área de Terminales e infraestructuras elevó sus ingresos hasta 455 millones de euros, apoyada en nuevas adquisiciones y en el crecimiento del tráfico vinculado a sinergias con el negocio marítimo. El EBITDA se mantuvo en 134 millones de euros, mientras que el EBIT descendió a 58 millones por los costes de desarrollo y puesta en marcha.
Optimismo de cara a 2026
De cara a 2026, la compañía prevé un EBITDA de entre 900 y 3.600 millones de euros y un EBIT que podría situarse entre pérdidas de 1.300 millones y beneficios de 400 millones de euros. La evolución estará condicionada por la volatilidad de los fletes y el conflicto en Oriente Medio, que ya está generando disrupciones operativas y un fuerte aumento de costes. Pese a ello, la naviera confía en reforzar su eficiencia mediante las sinergias de Gemini, avanzar en su estrategia de terminales bajo la marca Hanseatic Global Terminals y culminar su acuerdo de fusión con ZIM.