Consciente de la especificidad de los Puertos de Baleares; consciente de su carácter de interés general; consciente de las reglas de juego y, sobre todo, consciente de la importancia del equilibrio y el consenso.
Palma de Mallorca. Así se muestra José Javier Sanz Fernández, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, desde esa isla climática que es la sede de la entidad y en la que recibe a Diario del Puerto, a pie de muelle en Palma de Mallorca, donde el calor en estas fechas pone aún más de manifiesto las acrecentadas necesidades específicas que se demandan en los puertos del archipiélago.
En su conversación, José Javier Sanz asume con naturalidad las demandas de conectividad y aprovisionamiento, de turismo y ocio, de sostenibilidad económica y sostenibilidad medioambiental, desde el convencimiento de que no hay mejor forma de gestionar que la basada en escuchar.
¿Qué balance hace de estos 3 años al frente de la Autoridad Portuaria de Baleares, cuando apenas queda ya un año para las elecciones autonómicas?
Efectivamente estamos al final de este periodo de gestión y diría que ya lo tenemos todo hecho. Cuando llegué hace 3 años nos planteamos varios objetivos. Uno de ellos era promover la transformación de todos nuestros puertos, esto era muy importante, y para conseguir esto al final nos planteamos también una nueva estructura organizativa tanto interna como externa.
Desde el punto de vista interno planteamos un nuevo organigrama, una nueva división de funciones, para mí era muy importante. Desde el punto de vista externo buscamos hablar con nuestros clientes, conocer sus opiniones, preguntar. Y eso para mí también fue muy importante porque me enseñaron muchas cosas.
Yo vengo de la empresa privada, nunca he trabajado en la empresa pública y nos marcamos el reto de una gestión moderna dentro de la mirada pública al servicio de la sociedad.
¿Y con qué objetivo para los puertos?
Con el objetivo de transformarlos en unos puertos inteligentes, sostenibles, orientados al medio ambiente y sobre todo orientados al entorno puerto-ciudad, orientados al ciudadano. Es lo que llamo yo humanizar los puertos y que los puertos, nuestros puertos, vivan con el ciudadano. Hasta ahora, en el caso nuestro, estaban cerrados prácticamente.
¿Cuál ha sido el resultado?
Yo creo que hemos avanzado muy bien en estos dos conceptos, tanto en la parte interna como en la parte externa. Cualquier decisión que tomamos aquí, cualquier decisión a nivel de inversión o de cualquier tipo, mi deseo siempre es hablar con la gente y consensuar con ellos para que también se impliquen en los proyectos.
¿Qué ha sido en este periodo lo más complejo?
Nosotros somos una autoridad portuaria un poco atípica comparada con el resto. No solo hablamos de que gestionamos cinco puertos sino que además somos una “isla”. El archipiélago nos sitúa y nos condiciona muchísimo. Por eso nuestro principal objetivo, y eso lo entiende cualquiera, es garantizar el tema del transporte, de la entrada de mercancías, y la conectividad. El 90% de las mercancías que entran en Baleares entran por los puertos. Cualquier movimiento equivocado incrementaría los costes de materias primas y de gran parte de lo que se consume aquí. Es una situación crítica de enorme responsabilidad para nosotros.
En segundo lugar está garantizar la movilidad de los pasajeros. Nos estamos moviendo en torno a 10 millones de pasajeros anuales, de los cuales 2,5 millones son turistas de cruceros. es decir, un tráfico también muy relevante.
Al final, la autoridad portuaria por tanto se convierte en un motor económico y de competitividad para la isla. Somos actores determinantes de la economía balear, esto está clarísimo. En otras zonas, tal vez en otros sitios, pues no ocurre tanto porque tienen otras líneas.
Y no olvidemos que nosotros estamos al cargo de infraestructuras estatales y estratégicas. Nuestros puertos son de interés general, es decir, tenemos que gestionar situaciones estratégicas de los puertos del estado español.
A este respecto hemos hecho una buena labor y se ha invertido mucho en infraestructuras. Y yo creo que ahora mismo tenemos unas buenas infraestructuras en todos nuestros puertos, si bien tenemos que dar otro paso más importante y hablar de sostenibilidad transversal y ahí tenemos tres líneas de trabajo para mí importantes, que son la sostenibilidad económica, sin la cual no podemos avanzar; la sostenibilidad medioambiental, que para nosotros es vital; y la sostenibilidad social, fundamental.
“Al final, la autoridad portuaria se convierte en un motor económico y de competitividad para la isla. Somos actores determinantes de la economía balear. Y no olvidemos que estamos al cargo de infraestructuras estatales y estratégicas. Tenemos que gestionar situaciones estratégicas de los puertos del estado español”
Líneas de trabajo que hay que afrontar con los condicionantes propios como autoridad portuaria.
Claro. No podemos dejar de subrayar que somos una de las autoridades más rentables del sistema portuario porque el 65% de nuestras actividades, de nuestros ingresos, proceden de la náutica deportiva. Estamos en un archipiélago privilegiado y somos gestores de espacios. Mientras, el otro 24% es explotación pura, es la operativa portuaria, pero ahí está todo subvencionado y apenas hay crecimiento. Por eso dependemos del dominio público, de las instalaciones deportivas, de los astilleros, de las industrias de reparación... en lo que es un motor económico. Representamos un 2-3% del PIB, con una facturación de 1.500 millones de euros más o menos, con 800 empresas en nuestros puertos y con cerca de 6.000 empleos directos más los indirectos.
Además, dada la particularidad del archipiélago la sensibilidad por la sostenibilidad debe ser sin duda mucho mayor.
Totalmente y en todas sus vertientes. Hoy oía por la radio que en Bahamas operan 7 cruceros cada día. Esto aquí no existe. Aquí tenemos el MOU firmado con las navieras y las escalas de cruceros en Palma están acotadas a 3 barcos diarios. Estamos limitados pero desde el objetivo de conjugar la sostenibilidad medioambiental, social y económica. Aquí tenemos más demanda que oferta. El mejor ejemplo es la demanda de espacio portuario donde hay peleas por un metro cuadrado, con un precio elevado pues el espacio está limitado. Las concesiones son vitales y nosotros ponemos mucho esfuerzo en la gestión de esos espacios.
“Somos una de las autoridades más rentables del sistema portuario porque el 65% de nuestras actividades, de nuestros ingresos, proceden de la náutica deportiva”
Situándonos en el momento presente, ¿qué aspectos más relevantes ha negociado la Autoridad Portuaria de Baleares en su Plan de Empresa de cara a 2027?
El proyecto más importante que tenemos ahora mismo es la transformación del puerto de Palma. Es una obra con mayúsculas, una obra importante que la hacemos dentro de las aguas abrigadas, basándonos en un cambio de usos. Por un lado, mantenemos la parte de transporte, que es la parte de conectividad, mantenemos los cruceros y mantenemos las terminales de ferris en sus actuales ubicaciones para seguir con su agilidad y operatividad.
Por otro, se modifican los usos de la parte industrial, donde está todo el tema de la industria náutica, astilleros, reparaciones y demás y todo ese espacio lo liberamos para la ciudad. Estas industrias serán reubicadas en el dique del oeste, dada su importancia.
¿Qué se va a desarrollar en el espacio liberado?
Vamos a crear una escuela municipal de vela, que parece mentira que Baleares siendo el puerto número 1 y siendo una isla no tenga una escuela pública de vela, ni un centro de alto rendimiento, que englobe a todos los deportes náuticos.
Después vamos a recuperar la cultura histórica, vamos a recuperar el paseo de la Riva, que se había quedado totalmente obsoleto y absorbido por las instalaciones. Vamos a recuperar este espacio para que la gente pasee por el mar, por dentro del Espigón.
Vamos también a invertir en un espacio de innovación, con vinculación igualmente con temas muy relacionados con la industria náutica.
Vamos además a crear, por ejemplo, una escuela náutica profesional que es muy importante para abastecer también las necesidades que tenemos aquí de la industria.
También vamos a crear un museo marítimo que no existe. Es increíble que en Baleares con su historia no haya un museo marítimo. Es un proyecto muy bonito, muy interactivo. Y habrá toda una parte de ocio, donde el ciudadano pueda venir a su puerto, a pasear, a disfrutar... Esto es lo que llamo humanizar nuestro puerto. Yo quiero puertos inteligentes, puertos verdes, otro tipo de puerto, no me gusta el que tenemos ahora mismo, sin perder evidentemente nuestra perspectiva marítima.
¿Qué volumen inversor va a suponer esta transformación?
Nos moveremos al final en unos 200-300 millones de euros, que ejecutaremos de la mano de un master plan.
Háblenos de ese Plan Maestro y las fases previstas.
Hemos definido lo que queríamos a través de 60 entrevistas con políticos, sindicatos, empresarios, expertos... de interés para nuestra ciudad. Con esas conclusiones hemos elaborado nuestro proyecto y ahora vamos a “hacerlo bonito”. De ahí el Plan Maestro. Seleccionamos a los licitadores, los mejores del mundo. Se han presentado trece, todas compañías compuestas por ingenieros, arquitectos, economistas, paisajistas, diseñadores... De esos trece hemos seleccionado a cinco, de entre los cuales saldrá el mejor. La primera selección ha sido por currículum y ahora les hemos dado a los candidatos un plazo de 4 meses para que presenten sus proyectos y a final de noviembre o primeros de diciembre tendremos la gran idea seleccionada con el proyecto ganador al detalle.
“Para el nuevo espacio puerto y ciudad nos moveremos en una inversión de unos 200-300 millones de euros a ejecutar en 7-8 años”
El proyecto entonces traducirá en dotación, distribución y diseño las infraestructuras previstas para el nuevo espacio puerto y ciudad.
Exactamente. Tenemos las ideas y los expertos nos van a decir cómo plasmarlas. Solo por ser finalistas, los proyectos seleccionados recibirán 100.000 euros cada uno, porque, más allá de la propuesta elegida, si alguna idea de los otros proyectos nos gusta más, la podremos encajar en el resultado final.
¿Cuál es el horizonte de ejecución?
Es complicado, porque es un proyecto que se va a acometer por fases. Primero trasladaremos la actividad de astilleros para hacer el paseo marítimo y luego acometeremos la parte náutica y la de innovación. Yo calculo que si somos optimistas el proyecto definitivo estará en 7 u 8 años.
PERFIL
Nacido en Madrid en 1949, José Javier Sanz Fernández es licenciado en Económicas y Máster MBA. Su trayectoria profesional ha estado ligada a la empresa privada en cargos de alta dirección. Fue presidente del Real Club Náutico de Palma entre los años 2011 y 2019 y además fue presidente de la Real Federación Española de Vela desde el año 2021 hasta su nombramiento en agosto del año 2023 como presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares.
“Me encuentro muy a gusto con la función de OPPE y la ayuda que nos presta”
¿Cómo se siente de cómodo con el actual modelo de gobernanza portuaria?
En mi experiencia, soy un convencido de los puertos de interés general, porque lo entiendo. Nuestro objetivo es gestionar infraestructuras estratégicas de Puertos del Estado, así de claro. Y tengo autonomía, pero dentro de un campo de juego. Y en esto yo me encuentro a gusto. Ellos te ayudan, tú les planteas lo que crees oportuno y que está dentro de lo que tú piensas y ellos lo piensan dentro de su plan estratégico y buscamos un punto de equilibrio.
Luego, cada puerto no se parece en nada a los otros, pero estamos todos integrados. ¿Que podemos mejorar y que cada uno tenga una independencia mayor? Pues sí, igual sí, pero otros dirán que no. Cada uno, en cada puerto, tenemos que afrontar nuestra obligación de mejorarlo cada día, sobre todo a nivel de gestión, y ahí tenemos autonomía suficiente para hacer todo esto.
Autonomía suficiente pero con limitaciones.
Claro, estamos limitados porque somos una empresa pública. Yo mañana no puedo decidir por mí mismo pagarle más a la gente, pero bueno, es una limitación como empresa pública, pero también tenemos otras ventajas. Manejar el equilibrio es lo importante y yo, desde este punto de vista, me encuentro muy a gusto con la función de Puertos del Estado y la ayuda que nos presta.
No puedo quejarme y la lealtad institucional no comporta ningún problema. Todo lo contrario.
Podemos tener algún choque cuando hay diferentes colores políticos, pero ahí estamos nosotros para solucionarlo. Si tú tienes el interés general bien claro, no puede haber problemas.
En el Consejo de Administración tenemos la autonomía suficiente dentro de un campo de juego y también hacemos unos planes de empresa cada año de acuerdo con la política estatal sin olvidar que somos puertos de interés general y esto a mí me gusta. Tenemos autonomía suficiente para negociar dentro de los planes y el campo de juego que tenemos. No puedo meter goles fuera de juego y no puedo jugar con el balón fuera de la línea, pero es que eso es normal, eso pasa en cualquier sitio.
Si todos colaboramos, es fundamental la visión próxima que tiene la autoridad portuaria de las necesidades del entorno y es fundamental la visión macro que tiene Puertos del Estado.
En cualquier caso, hay algo mejorable?
Por poner solo un pero, un tema que yo no entiendo es el tema del personal. Las restricciones que se fijan a nivel de toda la Administración pública sí que nos crea algún problema. Para mí es el único defecto que tiene el sistema, pero ahí Puertos del Estado tampoco puede hacer mucho más porque también está condicionado. Para mí es un fallo, pero político, es un fallo político a nivel estatal, pero bueno, eso no voy a poder mejorarlo y creo que es perder el tiempo.
Lo importante es saber cuál es mi terreno de juego y saber gestionar. Sin gestión no hay nada. Y para eso no estamos limitados.
“El MOU funciona perfectamente”
¿Cómo valora el funcionamiento del MOU, que acaban de renovar navieras y Govern para el desarrollo sostenible de los cruceros?
El MOU funciona. Se ha renovado otra vez y sigue funcionando porque está basado en un acuerdo. Yo soy partidario de llegar a consensos y negociar, no imponer. Evidentemente hay algunos que no quieren cruceros y hay otros que los reclaman para el desarrollo económico. Al final, el equilibrio es muy importante, yo estoy convencido. En este caso hay un equilibrio, es un pacto de las navieras con el gobierno y nosotros estamos encantados. Además tenemos la previsión diseñada durante los próximos 5 años, lo cual es muy importante para nosotros como autoridad portuaria de cara a gestionar los espacios.
Hay además un beneficio colateral, como es la distribución de las escalas más racionalmente a lo largo de la semana. Es una mejor planificación y funciona perfectamente y nos mantenemos en los mismos niveles prácticamente de ocupación. Los barcos están cambiando un poco, algunos son más pequeños, pero siempre se están adaptando a las circunstancias. Dios quiera que pudiéramos llegar a muchos acuerdos como este.
Ibiza, Formentera, Mahón y el nuevo puerto de Cala Figuera
Más allá del Puerto de Palma, ¿qué inversiones hay previstas en los otros enclaves que gestiona la Autoridad Portuaria de Baleares?
En Ibiza, segundo puerto para nosotros, estamos pendientes del plan especial, que estará aprobado definitivamente a final de año. Tenemos que hacer unas obras muy importantes para transformar el puerto de Botafoc, que será uno de los mejores puertos de Europa. Ya está en concurso y la licitación será rápida.
También estamos regenerando todos los paseos marítimos para la ciudad, vamos a hacer un aparcamiento y vamos a cambiar también la estación marítima para la conexión con Formentera, que tiene un tráfico enorme. Igualmente también vamos a reorganizar las concesiones y dotarlas de los medios necesarios para que sean atractivas también para los usuarios.
¿De qué volumen de inversión estamos hablando en Ibiza?
Estamos hablando de más de cien millones de euros, con una inversión privada muy importante.
¿En qué estará basada la transformación de Botafoc?
Es hacer un puerto casi prácticamente nuevo, donde incluso estamos avanzando en infraestructuras de los diques de protección. Hablamos de un puerto orientado a la náutica en una zona turística de alto nivel y el objetivo es dotar al puerto de los medios necesarios para mantenerlo con un caché elevado en base a las transformaciones.
¿Y en Mahón?
En Mahón haremos lo mismo. Es un puerto mucho más pequeño, con una bahía importante, y también estamos previendo una inversión de unos 90 millones de euros. Estamos haciendo una estación marítima nueva. Y también estamos regenerando el paseo marítimo.
Además, vamos a invertir en la construcción de un nuevo puerto en Cala Figuera. El desarrollo de Menorca no tiene que ver con el de Ibiza, es más de temporada y tiene menos población. Los cruceros que hay en Ibiza no tienen que ver con los de Menorca, que es una ciudad con otra filosofía de vida. Y eso es lo que estamos haciendo en el desarrollo de sus infraestructuras.
¿Qué destino se va a dar a Cala Figuera?
Hablamos de un puerto nuevo, ese puerto no existe todavía. Mahón es una bahía, es un puerto natural de los más importantes de Europa y dentro de la bahía se va a crear un puerto nuevo porque yo creo que Menorca tiene necesidades de tener un puerto con un poco más de caché más allá de los que tenemos ahora mismo en Mahón, que funcionan perfectamente. Eso es el futuro, pero como aquí esto no se hace en un día, es clave ir avanzando en la idea para poder hacerlo.
¿Qué mejoras hay previstas en Formentera?
En Formentera por supuesto también estamos actuando, con un presupuesto de unos 9 millones de euros, sobre todo para aparcamientos y temas medioambientales. La Sabina es un puerto espectacular, pero saturado, de ahí las mejoras. Es un puerto de moda, con un tráfico enorme a través de los ferris con Ibiza y ahí vamos a invertir también en transformar un poco todo el puerto, sobre todo de cara al ocio, y que la gente pueda aparcar, pueda visitar el puerto, y que el puerto, lo que decía antes, sea un puerto inteligente, limpio, verde, que la gente disfrute. Si no invertimos en los puertos la gente se va a otro sitio, pues los puertos son un centro de destino importante para nuestras islas.