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MARÍTIMO · El presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao rechaza fórmulas donde el suelo sea ocupado por operadores pasivos

Jiménez: “No se trata de llenar el puerto, sino de garantizar actividad y movimiento constante”

El presidente de la AP de Bilbao, Iván Jiménez, subrayó el viernes la importancia de optimizar el espacio portuario y maximizar la actividad. En su intervención en la Cámara de Bilbao defendió una gestión que favorezca tanto la llegada de más buques como la atracción de proyectos con verdadero impacto en la economía del puerto.

BILBAO. En su intervención en la Cámara de Comercio de Bilbao el pasado viernes bajo el título “Puerto de Bilbao: rumbo a un futuro sostenible, innovador, con talento y guiado por el dato”, Iván Jiménez detalló los desafíos y prioridades que guían su gestión al frente del puerto vizcaíno, reconociendo que, al asumir el cargo, “las expectativas eran muchas”, pero la realidad las superó en positivo.

El puerto y los casinos

Tras elogiar a una comunidad portuaria “muy involucrada” y al equipo de la Autoridad Portuaria, al que calificó como “de primerísimo nivel”, el presidente compartió su visión sobre la gestión del espacio y los criterios para crecer de manera sostenible. “Nosotros, al final, somos los propietarios de un terreno donde hay vecinos que están de alquiler, pero si ellos no mueven el negocio, el puerto no tiene nada que hacer, no tiene futuro”, explicó, comparando la gestión portuaria con “un casino en Las Vegas”. Así, planteó que “los puertos compiten como casinos; si los clientes no juegan, el puerto se hunde”, y destacó que la clave de la sostenibilidad económica radica mucho más en la actividad que en las cifras de ocupación: “Teniendo el puerto lleno, si no vienen barcos, el puerto se hunde”, dijo, apuntando que de los ingresos portuarios, el 65% procede de las tasas al buque y a la mercancía, mientras que el resto procede del alquiler de espacios. Por eso, “mejor un 70% de ocupación, si los que están dentro juegan mucho, que un 100% si no van a jugar”, afirmó.

Jiménez aboga por tratar a concesionarios y clientes como socios estratégicos y por favorecer la actividad frente a la ocupación inerte, con “visión flexible, realista y sostenible”

Actividad frente a ocupación inerte

En este contexto de espacio limitado y con pocas perspectivas de ampliación sustancial en los próximos años, insistió en que “en un espacio limitado hay que optimizar mucho los espacios” y señaló que la gestión portuaria requiere “atraer actividades que generen movimiento, buques y mercancía”, y rechazar fórmulas donde el suelo se ocupe por operadores pasivos. Puso el ejemplo de quienes quieren alquilar “una planta para unos amigos que no juegan”, comparándolo con los hoteles sin casino.

Jiménez subrayó también que “proyectos hay muchos encima de la mesa; que tengan verdadero interés portuario, no tantos”. Por ello, solo aquellos que contribuyan realmente a la sostenibilidad generarán “actividad y recursos para pagar inversiones”, como los 273 millones previstos por la Autoridad Portuaria de Bilbao.

Finalmente, Iván Jiménez defendió que la Autoridad Portuaria debe ejercer la “autoridad bien entendida, basada en el servicio y en el rigor”, tratando a los concesionarios y clientes como socios estratégicos y favoreciendo la actividad frente a la ocupación inerte, con “visión flexible, realista y sostenible”.

“No somos baratos, pero la calidad compensa”

Iván Jiménez resaltó como principales fortalezas del Puerto de Bilbao su equipo humano “altamente experimentado”, la relación “directa y fluida” con la comunidad portuaria, el contacto humano y la flexibilidad, además de infraestructuras con un calado natural que permite operar grandes buques y una posición estratégica clave para el comercio con el norte de Europa y Reino Unido. Entre las debilidades, reconoció que “no somos un puerto barato”, aunque matizó que queda compensado a través de la calidad “porque los servicios son de primera calidad”. Además, advirtió sobre la congestión de los puertos hub europeos, la presión de la competencia y el reto de atraer nuevas rutas comerciales en un escenario incierto, ante lo que destacó la solvencia financiera del Puerto de Bilbao y su capacidad de resistencia ante las disrupciones.